La tarde de este martes, habitantes de Reynosa fueron sorprendidos por una tormenta de aire y tierra que provocó momentos de incertidumbre en distintos sectores de la ciudad. Los vientos, que superaron los 75 kilómetros por hora, ocasionaron apagones temporales, caída de ramas y levantaron densas nubes de polvo que redujeron la visibilidad en vialidades principales.
De acuerdo con reportes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), diversas colonias registraron interrupciones en el servicio eléctrico debido al movimiento de cables y al contacto de ramas con líneas de energía. Aunque la mayoría de los apagones fueron momentáneos, cuadrillas de la paraestatal se desplegaron en distintos puntos para atender las fallas.
La Dirección de Protección Civil de Reynosa informó que, hasta el momento, no se reportan personas lesionadas; sin embargo, sí se registraron daños menores como caída de anuncios espectaculares, láminas desprendidas en techumbres y afectaciones al tráfico vehicular por el polvo que cubrió varios tramos de las avenidas Hidalgo, Morelos y la carretera a Monterrey.
Vecinos de colonias como Balcones de Alcalá, Villa Florida y el sector centro compartieron imágenes y videos donde se aprecia la fuerza del viento, así como el cielo cubierto por una densa capa de tierra que limitó la visibilidad a menos de 200 metros en algunos momentos.
Las autoridades recomendaron a la población extremar precauciones al conducir, asegurar objetos que puedan ser arrastrados por el viento y mantenerse informados a través de los canales oficiales, ya que no se descarta la presencia de ráfagas similares durante las próximas horas.
El fenómeno se presentó de manera repentina, sin registro previo de lluvias, lo que aumentó la sorpresa de los habitantes. Especialistas locales señalaron que estos eventos de viento intenso suelen estar asociados a cambios bruscos en las corrientes atmosféricas de la región fronteriza.
Aunque la tormenta de aire y tierra se dispersó después de una hora, el recuerdo de la nube marrón que cubrió Reynosa quedará como una muestra más de la vulnerabilidad urbana ante los fenómenos naturales.






