¿Por qué el Alzheimer afecta más a las mujeres? La clave podría estar en la biología

El alzhéimer, la forma más frecuente de demencia, afecta actualmente a más de 55 millones de personas en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cada año se diagnostican cerca de 10 millones de nuevos casos, lo que convierte a esta enfermedad neurodegenerativa en un desafío creciente para los sistemas de salud a nivel global. Aunque afecta a hombres y mujeres, cada vez más estudios confirman una realidad contundente: las mujeres tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar alzhéimer que los hombres.

¿Por qué sucede esto? La ciencia ha empezado a revelar una compleja red de factores biológicos, hormonales y sociales que aumentan la vulnerabilidad de las mujeres frente al alzhéimer. Esta disparidad no puede atribuirse únicamente al hecho de que las mujeres vivan más tiempo. En realidad, la diferencia de género en el desarrollo de la enfermedad tiene múltiples causas posibles y va mucho más allá de la longevidad.

Alzhéimer y mujeres: una combinación de factores biológicos y sociales

El alzhéimer, la forma más común de demencia, afecta actualmente a más de 55 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cada año se suman cerca de 10 millones de nuevos casos, lo que convierte a esta enfermedad neurodegenerativa en un reto creciente para los sistemas de salud. Aunque tanto hombres como mujeres pueden desarrollarla, numerosos estudios han demostrado que las mujeres son significativamente más propensas a padecerla.

¿Por qué sucede esto? La ciencia ha comenzado a desentrañar una red compleja de factores biológicos, hormonales y sociales que colocan a las mujeres en una situación de mayor vulnerabilidad frente al alzhéimer. La diferencia de incidencia entre géneros no se explica únicamente por la mayor esperanza de vida de las mujeres. Existen múltiples capas que aportan explicaciones adicionales y complementarias.

Según la Sociedad de Alzheimer del Reino Unido, aproximadamente el doble de mujeres desarrolla la enfermedad en comparación con los hombres. Una parte de esta diferencia se atribuye a lo que los especialistas llaman «prevalencia acumulada»: al haber más mujeres en edades avanzadas, se acumulan más diagnósticos en esa etapa. No obstante, esa es solo una parte del panorama.

El doctor Matías Alet, director de Neurología de la Fundación Iberoamericana de Salud Pública, explica que en edades más tempranas la incidencia es similar entre hombres y mujeres. Pero a partir de los 85 años, las cifras se disparan: hay muchas más mujeres diagnosticadas. Este patrón también se observa en América Latina y el Caribe, donde las desigualdades de género y el menor acceso de las mujeres a educación, empleo y servicios de salud pueden contribuir a agravar la situación.

Genética, hormonas y envejecimiento cerebral

En la búsqueda de respuestas, varios equipos de la Facultad de Medicina de Harvard han enfocado sus investigaciones en dos variables clave: los cromosomas y las hormonas sexuales. Las mujeres tienen dos cromosomas X, mientras que los hombres solo uno. Algunos genes relacionados con el sistema inmune y la función cerebral residen precisamente en el cromosoma X, lo que podría influir en una mayor susceptibilidad femenina a procesos neurodegenerativos.

Además, la menopausia representa un punto de inflexión importante. Durante esta etapa, los niveles de estrógeno y progesterona descienden de forma abrupta. Aunque estas hormonas están principalmente asociadas con la fertilidad, también desempeñan funciones esenciales en el cerebro, como la regulación de la cognición, la sinapsis neuronal y los procesos antiinflamatorios. Su disminución podría acelerar el deterioro cerebral relacionado con el alzhéimer.

Terapia hormonal y el «momento oportuno»

Un estudio liderado por la profesora Rachel Buckley, también de Harvard, analizó la relación entre la terapia de reemplazo hormonal y la acumulación de la proteína tau en el cerebro, una de las principales marcas del alzhéimer. La investigación encontró que iniciar la terapia después de los 70 años podría aumentar el riesgo de acumulación de tau y de deterioro cognitivo.

Esto da fuerza a la llamada «hipótesis del momento oportuno», que sugiere que la terapia hormonal puede tener efectos protectores si se comienza en torno a la menopausia, pero podría ser perjudicial si se inicia en edades más avanzadas. Esta línea de investigación abre la puerta a tratamientos más personalizados, ajustados no solo a la edad y el perfil hormonal, sino también al sexo biológico.

La profesora Anna Bonkhoff, también de la Universidad de Harvard, subraya que el alzhéimer es solo una de las muchas enfermedades neurológicas que afectan de manera diferente a hombres y mujeres. Por ejemplo, las mujeres son más propensas a padecer migrañas o esclerosis múltiple, mientras que los hombres presentan mayor prevalencia de párkinson. Todo esto apunta a que el sexo biológico influye profundamente en el proceso de envejecimiento cerebral.

La medicina actual comienza a integrar esta perspectiva de género como un componente esencial en la atención individualizada. Comprender cómo la biología femenina impacta en el desarrollo del alzhéimer no solo permite avanzar en prevención y diagnóstico, sino también en el diseño de terapias más efectivas y adaptadas a cada persona.

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