La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este lunes un nuevo Acuerdo Nacional de Maíz y Tortilla, cuyo objetivo es reducir el precio de la tortilla hasta en un 5% a nivel nacional. La estrategia, que involucra a productores, distribuidores, autoridades y pequeños negocios, contempla incentivos directos, eliminación de intermediarios y una participación voluntaria de actores clave del sector.
¿En qué consiste el acuerdo?
El Acuerdo Nacional de Maíz y Tortilla es una iniciativa de colaboración entre el gobierno federal y la cadena productiva del maíz, que busca aliviar el impacto inflacionario en productos básicos, principalmente la tortilla, cuyo precio se ha mantenido alto en muchas regiones del país.
El acuerdo contempla:
- Incentivos directos a productores de maíz blanco a través de precios de garantía y apoyos logísticos.
- Reducción de la intermediación, promoviendo la venta directa del productor a la tortillería.
- Coordinación con molinos, distribuidores y comerciantes para reducir costos operativos.
- Participación voluntaria, sin imposiciones, pero con beneficios claros para quienes se adhieran al esquema.
“Queremos que la tortilla vuelva a ser un alimento verdaderamente accesible para todas las familias. No habrá imposiciones, sino acuerdos basados en el interés colectivo y el bienestar del pueblo”, señaló Sheinbaum.
Impacto esperado
La medida busca reducir el precio promedio del kilo de tortilla entre un 3% y 5%, dependiendo del estado y del tipo de comercialización. Actualmente, el precio nacional oscila entre $19 y $24 pesos por kilo, con variaciones regionales.
Con este acuerdo, se espera:
- Aliviar el gasto de los hogares de menores ingresos, donde la tortilla es un alimento básico.
- Aumentar los ingresos de pequeños productores, al eliminar intermediarios que encarecen el proceso.
- Fortalecer el consumo de maíz nacional, reduciendo la dependencia de importaciones.
Enfoque en soberanía alimentaria
La presidenta subrayó que el acuerdo también se enmarca en una estrategia más amplia de soberanía alimentaria, cuyo eje central es fortalecer al campo mexicano y reducir la influencia de grandes corporaciones que controlan gran parte del comercio de granos y alimentos procesados.
Asimismo, se reiteró que se mantiene la prohibición del maíz transgénico para consumo humano, y que la política agroalimentaria del nuevo gobierno tiene como prioridad al productor nacional y la alimentación saludable.
Participación del sector privado
El gobierno ha entablado diálogo con organizaciones de tortillerías, cooperativas rurales, asociaciones de productores y cadenas de distribución, quienes han manifestado su disposición a colaborar. Aunque la participación es voluntaria, se ofrecerán beneficios como:
- Apoyos fiscales y logísticos.
- Acceso preferente a insumos subsidiados (como harina de maíz o gas LP).
- Inclusión en programas de abasto popular y compras gubernamentales.
Reacciones
El anuncio ha sido bien recibido por organizaciones campesinas, defensores de consumidores y algunos sectores empresariales. Sin embargo, algunos industriales del sector maicero han expresado dudas sobre la viabilidad de reducir precios sin afectar la rentabilidad, por lo que se espera que en los próximos días continúen las mesas técnicas para afinar detalles.
Conclusión
El Acuerdo Nacional de Maíz y Tortilla es una apuesta por la colaboración entre gobierno y productores para enfrentar la inflación alimentaria sin recurrir a medidas coercitivas. Con una reducción proyectada del 5% en el precio de la tortilla y un enfoque de soberanía alimentaria, la administración de Claudia Sheinbaum busca equilibrar el acceso a la comida básica con justicia para quienes la producen. El éxito del acuerdo dependerá de la voluntad de todos los actores y de su implementación efectiva en las regiones más vulnerables del país.






