La presidenta Claudia Sheinbaum informó este jueves que sostuvo una conversación telefónica de aproximadamente 40 minutos con el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la que se abordó el tema de los aranceles comerciales que Washington planeaba incrementar a partir del 1 de agosto. Como resultado de esta gestión diplomática directa, México logró obtener una prórroga de 90 días, lo que evita, por el momento, un aumento significativo de tarifas a productos clave de exportación.
En su conferencia matutina, Sheinbaum detalló que el diálogo con Trump se centró en los posibles impactos económicos y comerciales que implicaría el incremento arancelario al 30 % propuesto por el equipo del expresidente republicano, quien continúa teniendo una influencia determinante en la política comercial estadounidense, en el contexto de su candidatura presidencial de cara a las elecciones de noviembre.
Gracias a esta conversación, ambos líderes acordaron mantener los niveles actuales de aranceles durante los próximos tres meses, lo que representa un respiro para diversos sectores industriales mexicanos. En concreto, se conservarán los aranceles del 25 % para productos como el fentanilo y los automóviles, y del 50 % para el acero, aluminio y cobre.
Un respiro para la industria mexicana
La decisión de posponer la entrada en vigor del aumento arancelario fue celebrada por el gobierno mexicano y representantes de la iniciativa privada. Sectores como el automotriz, siderúrgico y metalúrgico habían manifestado su preocupación por las consecuencias económicas que implicaría una subida de tarifas, especialmente en un momento en el que la economía mexicana enfrenta retos relacionados con la desaceleración global y las tensiones comerciales internacionales.
“La llamada fue cordial y constructiva”, señaló Sheinbaum. “Planteamos la necesidad de continuar con una relación comercial justa, basada en el respeto mutuo y en el beneficio para ambos países. Esta prórroga es una muestra de que el diálogo es posible, incluso en contextos difíciles”.
Trump, en campaña y con peso en política comercial
La influencia de Donald Trump en la política económica de Estados Unidos sigue siendo considerable, a pesar de no ocupar actualmente la Casa Blanca. Sus declaraciones y propuestas han generado presiones en el Congreso y en la administración federal actual, en particular en temas como el combate al tráfico de drogas sintéticas —con énfasis en el fentanilo— y la protección del empleo manufacturero estadounidense.
Expertos señalan que la amenaza de aumento arancelario forma parte de una estrategia de presión que podría intensificarse a medida que avance la campaña electoral en EE.UU. “Trump está utilizando los aranceles como un instrumento político y como un mensaje a sus bases”, comentó un analista del Centro de Estudios Internacionales del ITAM.
Próximos pasos: diálogo técnico y vigilancia de compromisos
Durante los 90 días de prórroga, ambos gobiernos acordaron instalar mesas técnicas para revisar los flujos comerciales, los controles sanitarios y aduanales, así como los compromisos bilaterales en materia de seguridad y cooperación contra el narcotráfico. La Cancillería mexicana adelantó que ya se trabaja en una agenda de reuniones con funcionarios estadounidenses para blindar los acuerdos alcanzados y evitar una nueva amenaza arancelaria en noviembre.
Sheinbaum reiteró que su administración está comprometida con una política exterior “firme pero prudente”, y que buscará evitar cualquier tipo de confrontación directa que afecte a los trabajadores, productores y exportadores mexicanos.
La prórroga arancelaria representa un alivio temporal, pero también una advertencia: la relación comercial con Estados Unidos, especialmente bajo la sombra de Trump, sigue siendo volátil y altamente sujeta a coyunturas políticas. La presidenta Sheinbaum, al involucrarse directamente en esta negociación, asume un papel proactivo en la defensa de los intereses económicos nacionales.






