La presidenta Claudia Sheinbaum defendió este miércoles la entrega de 26 integrantes de grupos del crimen organizado a autoridades estadounidenses, un operativo de gran escala que, según dijo, respondió a una decisión soberana del Estado mexicano y no a presiones externas.
Los detenidos —ligados a cárteles como el de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Zetas y otras organizaciones criminales— fueron trasladados a Estados Unidos bajo un dispositivo especial de seguridad que movilizó a cerca de 1,000 efectivos, 90 vehículos y 12 aeronaves.
Soberanía y seguridad nacional
Sheinbaum subrayó que la medida se adoptó bajo el marco de la Ley de Seguridad Nacional, lo que permitió agilizar el proceso y evitar largos juicios de extradición.
“Esta entrega responde a un interés de México en materia de seguridad nacional. No se trata de una imposición ni de una sumisión a otro gobierno, sino de una decisión que busca proteger a nuestra población y evitar riesgos mayores”, afirmó la mandataria.
Aunque dependencias federales señalaron que el Departamento de Justicia de Estados Unidos había solicitado formalmente la entrega de los 26 criminales, la presidenta insistió en que la decisión fue tomada de manera independiente, considerando la gravedad de los delitos y el impacto en la violencia en México.
Garantías y compromisos de EE. UU.
Uno de los puntos centrales del acuerdo fue la garantía de Washington de no aplicar la pena de muerte a ninguno de los detenidos, en concordancia con la política exterior mexicana de oposición a dicha sanción.
“México no entrega a sus nacionales para que enfrenten la pena de muerte. Se negoció y se acordó que ninguno de los acusados será condenado a esa pena en Estados Unidos”, explicó Sheinbaum.
Un operativo de gran magnitud
El traslado de los criminales implicó un despliegue logístico pocas veces visto: casi mil elementos de fuerzas federales, noventa vehículos blindados y doce aeronaves, entre ellas helicópteros y aviones de transporte militar.
La operación, organizada en conjunto por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Fiscalía General de la República, se mantuvo en secreto hasta su conclusión para evitar fugas de información y posibles intentos de rescate.
Contexto regional
La entrega de criminales a Estados Unidos no es inédita, pero el número de individuos trasladados en un solo operativo marca un precedente. Analistas señalan que esta acción podría fortalecer la cooperación bilateral en materia de seguridad, aunque también genera debate sobre los alcances de la soberanía mexicana.
Mientras algunos especialistas consideran que la medida permitirá debilitar a las organizaciones criminales al cortar sus redes internacionales, críticos advierten que puede interpretarse como una “subcontratación de justicia” y dejar sin procesos en México a personajes clave en la violencia nacional.
El reto interno
Sheinbaum cerró su mensaje destacando que, aunque este operativo representa un golpe a los cárteles, el reto principal sigue siendo reducir la violencia en territorio nacional.
“Vamos a seguir trabajando en fortalecer a nuestras instituciones, en la atención a las causas y en la construcción de paz. No basta con sacar criminales del país, tenemos que garantizar que nuestras comunidades vivan seguras”, concluyó.






